
Y aquél río que parecía atravezarme
Con su filoza daga plateada,
Hoy sólo surca en el silencio de mi recuerdo,
Aprisionado en algún rincón de mi mente.
Quizás fue una manera de decir adios,
A todas aquellas imágenes que inventaba
En los arabézcos del humo del cigarro.
Vaya uno a saber.
Lo cierto es, que a varios kilómetros
y en la distancia, ingresé a otra dimención
pero a paser de todo, sigo estigmatizado
con cada una de las letras de tu nombre.
Y no me quedan ya melodías para todas las estrofas
que se me ocurren en el silencio,
el que me obligo, para no dejarte escapar de mis labios
Con su filoza daga plateada,
Hoy sólo surca en el silencio de mi recuerdo,
Aprisionado en algún rincón de mi mente.
Quizás fue una manera de decir adios,
A todas aquellas imágenes que inventaba
En los arabézcos del humo del cigarro.
Vaya uno a saber.
Lo cierto es, que a varios kilómetros
y en la distancia, ingresé a otra dimención
pero a paser de todo, sigo estigmatizado
con cada una de las letras de tu nombre.
Y no me quedan ya melodías para todas las estrofas
que se me ocurren en el silencio,
el que me obligo, para no dejarte escapar de mis labios

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada